
No cabe duda que niños y niñas van a encariñarse para siempre con este libro. El cuento está entresacado de la novela, del mismo nombre, El Hombre que lo Tenía Todo Todo Todo.
En algunas partes del cuento, el autor enreda el idioma para enredarnos a todos (y no sólo al árbol de aguacate). ¡Cuántos niños y niñas van a reconocerse en la relación de Espejito con Ojos con su padre, y el amor ciego de este por su hijo! Pero como se sabe (o se cree), la soberbia y el poder mal utilizado reciben siempre su castigo. Llegamos entonces al final feliz de un cuento en el que un bosque hace valer sus derechos y no quiere dueño caprichoso.
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